Principios básicos

1    El primer principio básico que sustenta este programa, se basa en la siguiente idea: Se trata fundamentalmente de abrir un PROCESO en la escuela que tienda a normalizar el discurso de la sexualidad. Este es uno de los fundamentos básicos. A diferencia de otros programas que se introducen en la escolarización que se consisten en la aplicación seriada de una serie de actividades, este programa trata de incorporar el tratamiento de la sexualidad desde la más absoluta naturalidad. Durante décadas la sexualidad ha sido silenciada  y esa inercia llega a nuestros días considerándola como un tema delicado o especial. Numerosos estudios afirman que la mayoría de los contenidos elementales en este ámbito se aprenden de mala manera fuera de la escuela. La cuestión debería ser: “En la calle oirás cualquier cosa, en la escuela lo tratamos con rigor”.  Por tanto, cuando un centro escolar decide introducir la dimensión afectivo-sexual en el currículo escolar, no es tanto la decisión de aplicar un programa, como de abrir en proceso de integración de la sexualidad en la escuela. El programa, al fin y al cabo, es tan sólo un recurso para tal fin.

 

2    Es un programa ABIERTO. No se trata de la aplicación mecánica de  un conjunto de actividades, sino de su adaptación a la realidad de cada centro. Las actividades se plantean como un apoyo al profesorado, no de su sustitución, por ello se respeta escrupulosamente la especialización, la profesionalidad y la creatividad del mismo.

 

3     La sexualidad es una realidad multidimensional, por ello requiere de un tratamiento TRANSVERSAL. No se puede reducir a meros comportamientos sexuales, o a temas específicos, como los anticonceptivos o el sida. Coherentes con el concepto de sexualidad expuesto en la fundamentación teórica, la educación sexual debe colaborar con el alumnado para que éste desarrolle su modo de ser mujeres u hombres desde el respeto a la igualdad y a la diversidad. No cabe duda de que el estudio de la sexualidad, desde esta perspectiva, es esencialmente multidisciplinar. Comprende áreas como las ciencias naturales, el conocimiento del cuerpo, no tanto como una máquina, sino como el soporte de nuestra propia identidad. También comprende las ciencias sociales en lo concerniente a las relaciones entre los sexos desde la perspectiva del género, la ética en relación con los comportamientos justos, no violentos, no discriminatorios entre las personas.

 

4   Si la dimensión afectivo sexual es importante para la formación integral del alumnado, entonces debe ser integrada en el PROYECTO CURRICULAR de cada centro. Es en este sentido en el que creemos que introducir la educación sexual, es más abrir un proceso, que aplicar estrictamente un programa.

 

5   Se trata de un modelo de educación DEMOCRÁTICO, CIENTÍFICO y ABIERTO, porque esta diseñado para una sociedad plural, porque se sustenta en los conocimientos suficientemente contrastados científicamente, y porque no se basa en opiniones o creencias.

 

6    El programa se ajusta al desarrollo psicosexual de los alumnos por ello es un programa esencialmente BIOGRÁFICO. El programa de educación afectivo sexual, integrado en el proyecto curricular, debe aportar los recursos necesarios para la toma de decisión en el momento de incluir en la propia biografía, acontecimientos relacionados con la dimensión afectivo–sexual. Es biográfico por que no es dogmático, es decir, contempla el desarrollo personal de la propia biografía.