Objetivos

1.- Integración de la educación afectivo-sexual en el proyecto curricular del alumnado.

El objetivo principal de este programa consiste en integrar la dimensión afectivo-sexual en el proyecto curricular del alumnado. Se trata de introducir en la educación secundaria obligatoria un eje que garantice el tratamiento de los temas mínimos indispensables para que el alumnado disponga de los recursos necesarios para afrontar la experiencia afectivo-sexual al ritmo de su propia biografía una vez terminada la E.S.O. Todos los demás objetivos son subsidiarios de este. Este es el motivo por el cual este programa es abierto e incluso inacabado. Vivimos en un momento de cambios vertiginosos que exigen adaptaciones permanentes a las nuevas tecnologías, a los cambios sociales, a las modas, etc. Por tanto, confiamos en que el profesorado más inquieto, los centros más comprometidos con la calidad de la enseñanza, introduzca, modifique, enriquezca la presente propuesta al hilo de la demanda de su alumnado. Por tanto el objetivo no consiste en una mera aplicación de actividades, sino en el establecimiento de un eje en la escolarización en el que se puedan “colgar” en el futuro las posibles actividades propias de la dimensión afectivo-sexual. Este eje al que nos referimos no es sino la planificación de las actividades a desarrollar a lo largo de la E.S.O.

2.- Dotar al alumnado de los recursos necesarios para afrontar su dimensión afectivo-sexual (indicadores).

El enunciado de este objetivo puede parecer extraordinariamente difuso. Sin embargo lo podemos concretar de manera considerable. En primer lugar, tendremos que definir el término “recursos necesarios”: Éstos son los elementos que una persona debe disponer para dirigir y controlar su propia vida sexual. Contemplamos entre otros, los siguientes:

Conocimientos: Información objetiva, rigurosa y científica acerca de la sexualidad humana. Los contenidos concretos están definidos en la capítulo dedicado a la estructura del programa.

Actitud positiva hacia la sexualidad: Sabemos que la actitud positiva hacia la sexualidad favorece la integración de las necesidades afectivo-sexuales en el crecimiento personal de las personas. Mejora el acceso a la experiencia erótica. Se asocia a factores de protección, es decir, a mejor la capacidad de gestionar los riesgos inherentes a la experiencia erótica.

Autoestima y autonomía: El desarrollo de la autoestima y la autonomía personal pueden estar mediados por las relaciones desiguales entre los sexos. La construcción de la subjetividad de mujeres y hombres se desarrolla en un medio social que tiende a promover mayor dependencia en las mujeres. En cualquier caso, consideramos como un recurso necesario, el equilibrio entre el reconocimiento de la necesidad de dependencia de los demás, amigos, pareja, etc., en términos de vinculación afectiva, y la grado óptimo de autonomía personal.

Habilidades sociales: Permiten tener la competencia necesaria para organizar, integrar y satisfacer las necesidades tanto afectivas, como sexuales. Significa la capacidad de solicitar a otra persona el poder compartir experiencias eróticas. También la capacidad de decir que no, cuando se requiera. Implica tolerancia a la frustración y actitud de búsqueda en la satisfacción de las necesidades básicas, así como capacidad para solicitar ayuda en momentos difíciles.

Empatía: En el ámbito de la experiencia erótica, la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, de sintonizar con sus sentimientos, de interpretar adecuadamente sus necesidades: “Cuando compartimos relaciones sexuales, lo que a ti te ocurra me concierne”. No cabe duda de que las personas que disponen de este recurso, no solamente estarán más protegidas, sino que serán más responsables. Estas a su vez protegerán a sus pajeras de riesgos innecesarios.

3.- Promover relaciones de igualdad.

Siendo la sexualidad los diferentes modos de ser mujer u hombre, un objetivo esencial de este programa consiste en promover relaciones de igualdad. No entendemos por ello uniformidad en las maneras de ser, sino relaciones entre las personas no sometidas a imposiciones, sometimientos o explotación, debidas a la asimetría de poder, que tradicionalmente marcan las relaciones entre mujeres y hombres. Este objetivo se propone alcanzar relaciones de igualdad entre las personas, independientemente de los sexos, de las orientaciones sexuales, que establezcan las mismas oportunidades en el desarrollo personal.

 

4.- Promover el respeto a la diversidad en relación a la orientación sexual.

Los valores tradicionales sexistas, consideran la heterosexualidad y la homosexualidad en distintos planos. La tendencia en la actualidad es tolerar a los y las homosexuales pero no a la homosexualidad. Esta es considerada de rango inferior. De este modo permanece una clara actitud homofóbica que mantiene a los y las homosexuales en una clara situación de desigualdad en virtud de su orientación sexual.

Este objetivo propone evitar que las personas de orientación homosexual se vean afectadas en su desarrollo psicosexual y personal por la discriminación que genera las actitudes homófobas tanto en el contexto educativo como social.

5.- Prevenir la violencia hacia las mujeres.

La violencia hacia las mujeres debe ser considerada como la expresión máxima del sometimiento a que éstas se ven forzadas debido a la estructura de poder que un sector de hombres introyectan debido, en muchos casos, a sus limitaciones y carencias personales. Un objetivo primordial de este programa consiste en alcanzar relaciones iguales entre las personas, libres de imposiciones. 

6.- Prevenir al abuso sexual.

El deseo sexual, su configuración a lo largo de la adolescencia es uno de los temas percibidos como más incómodos en el ámbito de la educación sexual. El abuso sexual, entre otras cosas, es un fracaso en la regulación del deseo sexual. Este programa se propone prevenir el abuso sexual en dos sentidos. Por un lado contribuir a que las personas canalicen adecuadamente la satisfacción del deseo sexual. Por otro lado, dotar al alumnado de los recursos para detectar posibles situaciones de abuso y defenderse de los mismos.